jueves, 26 de diciembre de 2013

MAESTROS DE LA WCU.-

Cuando entré por primera vez, realicé una profunda y sentida reverencia.

Ante mí tenía a un verdadero maestro.

Jamás sabré expresar el sentimiento que me invadió en ese momento, pero si tuviera que hacerlo de alguna manera, diría que me sentí ínfimo, enano.

Su físico era poderoso: manos y pies fuertes, espalda ancha y mentón duro. Pero no era el físico lo que imponía, sino otra cosa completamente diferente. Un aura en torno a él. Es como si tu cuerpo reaccionara entendiendo que esa persona es ampliamente superior a tí en muchos sentidos.

Pero, ¿qué es un maestro? 

Después de todo éste tiempo he comprendido que un maestro es aquel que te adiestra, por un lado, para comprender la técnica de un arte marcial. Por otro, para comprender su filosofía, cultura y maneras, su correcto uso...

Y a mi entender, quien no aúna éstas características no lo es. ¿Por qué?

Un maestro tiene un gran poder en sus manos.

Un maestro es una figura que los alumnos veneran y siguen, aspiran a llegar algún día a ser como él. Indirecta y directamente, el maestro influye en dos aspectos del alumno:

-Motivación física: Las ganas de superarse físicamente para alcanzar un gran nivel, para combatir con mayor eficiencia o para perfeccionar su técnica.

-Motivación espiritual: La ambición del alumno por respetar la cultura y maneras que hay tras un arte, sus ganas de desarrollar un espíritu fuerte que sirva de base sobre la que se asienten el resto de sus conocimientos.

Cuando un maestro no es capaz de equilibrar ambos aspectos, aparecen deficiencias.

Si la motivación física es mayor, el alumno se obsesiona con probar su fuerza y no le importa a qué precio, por lo que se vuelve peligroso. Es importante el entrenamiento espiritual para que el alumno aprenda a controlar su poder. Cuando la motivación espiritual es superior, el artista marcial no crece como tal y sus habilidades no se desarrollan de una manera eficiente, dejando más paso a la teoría que a la práctica, y en el momento de la verdad puede fallar. No es malo tener más motivación en un aspecto que en otro, puesto que es lo que distingue un tipo de guerrero de otro, sino el hecho de que la desigualdad entre ambos factores sea excesiva.

Un maestro que se precie no tiene porqué compartir la filosofía o cultura que predica el arte, pero es su deber diseminarla cuando entrena a sus alumnos para respetar la tradición. Si existe tradición, conducta y respeto en una clase, si existe apoyo, consideración y compañerismo, será lo que el alumno absorba y extienda. Y es que no es maestro el que alardea de su capacidad, sino el que es capaz de expresar sin tener que pronunciarse.

Los Maestros de la WORLD COMBAT UNION, no hacen demagogia, no hablan en foros de internet, no opinan agazapados, buscando en los demás una bendición a sus funestos actos. Al contrario, cada día trabajan por sus estilos y sistemas, en actos marciales y deportivos; ¡ e ahí la diferencia !, ¡ e ahí el saber estar!.

Somos una fraternidad, tal vez, según unos; mediocre, según otros una élite...

Pero no somos "cualquier cosa", cada día dedicamos tiempo, energía  y esfuerzo, por el verdadero BUSHIDO, lo demás son palabras, de hombres auto engañados... Maestros de sofá y salón...

JOSE M. MOSQUERA
Presidente W.C.U.

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